Quiz de Elena · Revisión final
Versión revisada del 18 de septiembre de 2026. Puedes recorrer el test y abrir cualquiera de sus ocho salidas desde el modo de revisión. No se guardan ni se envían las respuestas ni los datos que escribas. Este enlace permite revisar la experiencia antes de conectarla a la captación real.
Las ocho salidas posibles del test
Esto va aquí a propósito, antes de que empieces: son todos los resultados a los que se puede llegar. Sin verlos no se puede opinar sobre el test, solo sobre la pantalla que te haya tocado a ti.

¿Qué te está quemando de verdad en tu trabajo?
9 preguntas, todas de marcar. Sin registrarte para empezar.
Delegar y quedarte tranquilo. Un día libre sin estar pendiente del móvil. Irte de vacaciones sin sentirte culpable. Llegar a casa con algo que dar a los tuyos.
Si eso te suena lejano, sigue leyendo.
Trabajas en un sitio que desgasta. Eso ya lo sabes. Lo que casi nadie se para a mirar es por dónde se le está yendo la energía exactamente: si te has quedado con la parte de todos, si no puedes soltar nada sin repasarlo, si no te perdonas un error, o si hace tiempo que vas sin tiempo y sin ganas.
Son cuatro cosas distintas y se arreglan de forma distinta. Por eso este test.
Al terminar vas a tener:
- qué patrón de desgaste aparece con más fuerza en tus respuestas;
- qué situaciones pueden estar alimentándolo;
- una primera orientación sobre lo que puedes revisar y lo que depende de tu entorno.
Soy Elena. Empecé en recepción y llegué a directora de Recursos Humanos de una empresa de casi 200 personas; creé el departamento desde cero y estuve 10 años al frente. Y durante más de 20 años pensé que el problema era yo. No vengo de un cursillo de fin de semana ni te voy a decir que pienses en positivo.
Cuestionario orientativo sobre el trabajo. Si marcas que estás de baja o en tratamiento, te orientamos hacia el apoyo que corresponde y no te pedimos datos.
Este cuestionario es orientativo. No es una evaluación clínica ni un diagnóstico.
Pregunta 1 de 9¿Cuál es tu puesto de responsabilidad hoy?
Pregunta 2 de 2¿En qué punto está la cosa? Elige la frase que más se parezca a lo tuyo.
Pregunta 2 de 9Marca todo lo que te esté pasando ahora mismo. Sin filtrar: esto no lo ve nadie más que tú y yo.
Marca todas las que quieras.
Pregunta 3 de 9¿Desde cuándo estás así?
Pregunta 4 de 9¿En qué punto está la cosa? Elige la frase que más se parezca a lo tuyo.
Pregunta 5 de 9Cuando algo se tuerce en tu trabajo, ¿qué haces tú?
Pregunta 6 de 9El domingo por la tarde, ¿qué frase se te pasa por la cabeza?
Pregunta 7 de 9¿Qué has probado ya para que esto cambie?
Puedes marcar varias opciones. «Nada por ahora» se selecciona sola.
Pregunta 8 de 9Si esto se ordenara, ¿qué es lo primero que querrías recuperar?
Casi todo el que llega hasta aquí apunta hacia afuera: el jefe, el equipo, la empresa, la falta de tiempo. Es normal. Y muchas veces tiene razón.
Señalar fuera no soluciona. Mirar dentro te hace crecer, y te deja tomar decisiones pensando en tu bienestar y no en el enfado del momento.
Lo único que vas a poder mover mañana por la mañana es lo de dentro.
Pregunta 9 de 9¿Qué parte de esto sientes que te toca mejorar a ti? Marca todas las que veas tuyas.
Marca todas las que veas tuyas. Hace falta al menos una.
Prueba de formulario. No introduzcas datos reales.
Ya está. Tu resultado está listo.
Dime dónde te lo mando y lo ves en la pantalla siguiente.
Es tu diagnóstico: lo que has marcado, por qué se te repite y qué se puede mover.
Esta es una página de prueba: no se guarda ni se envía nada. Lo que escribas aquí vive solo en la memoria de tu móvil mientras tengas la página abierta y desaparece en cuanto la recargues o la cierres. No hay base de datos, ni cookies, ni correo, ni CRM, ni nadie al otro lado.
Esta es una orientación sobre tus respuestas, no una etiqueta definitiva.
Y llevas así. Dijiste .
Lo que te pasa
Eres quien resuelve. Cuando algo se tuerce, la gente sabe a quién acudir, y eso te lo has ganado tú a pulso.
Eres quien complace, quien salva y tapa los errores. Llegas a todo y, cuando no llegas, quien se queda mal eres tú. Lo haces para que todo funcione y para ayudar. Pero ¿quién te ayuda a ti? Eso funciona durante un tiempo.
El bucle que no habías conectado
Cuanto más lo das todo, menos hace tu equipo. Es que ya no les hace falta. Se acostumbran a traerte el problema en vez de traerte la solución, dejan de proponer y acaban pidiéndote a ti. Tú te agotas más, ellos se implican menos, y eso te confirma que tienes que seguir tirando tú.
Ya probaste a , y acabaron volviendo a tu mesa. Vuelven porque tu equipo ya ha aprendido que, si espera, lo acabas cogiendo tú. El bucle no se rompe echando más horas: echando más horas lo aprietas. Y por eso se repite aunque cambies de proyecto, de equipo o de empresa.
Ya probaste a , y duraste dos semanas. Aunque hubieras durado un año, el día se te habría seguido yendo en lo que te traen los demás. El bucle no se rompe echando más horas: echando más horas lo aprietas. Y por eso se repite aunque cambies de proyecto, de equipo o de empresa.
Ya probaste a para hacerlo mejor. Y hacerlo mejor tú es justo lo que mantiene el bucle en pie: cuanto mejor lo resuelves, menos les toca resolver a ellos. Y por eso se repite aunque cambies de proyecto, de equipo o de empresa.
Ya probaste a , y a los tres días de volver estabas igual. El descanso repone el cuerpo y deja el reparto intacto: todo lo que se quedó esperando sigue siendo tuyo el lunes. Y por eso se repite aunque cambies de proyecto, de equipo o de empresa.
Todavía no has probado nada con esto, y solo no se ha ido. El bucle no se rompe echando más horas: echando más horas lo aprietas. Y por eso se repite aunque cambies de proyecto, de equipo o de empresa.
Lo que te está costando
A ti: el trabajo se queda con la mejor parte del día. Lo que suele pasar aquí es que a casa se llega en reserva y la cabeza sigue en la oficina a las once de la noche.
En tu trabajo: lo urgente de otros se come lo importante tuyo, y la agenda se te llena de asuntos que no elegiste. Acabas siendo imprescindible en lo que nadie recuerda al mes siguiente. Un equipo que no decide tampoco crece, y un jefe cuyo equipo no crece no puede crecer él.
A dónde se puede llegar
De aquí a . Y a algo menos épico y más útil:Lo que se puede mover es algo menos épico y más útil: soltar sin que se caiga nada. Que tu equipo haga su parte, que tú dejes de ser el pegamento, y que puedas irte un viernes sin repasar mentalmente todo lo que dejas atrás.
Esto no va de cambiar de trabajo. Tu posición dentro de tu entorno sí la puedes mover.
Y ahora
Lo siguiente es un vídeo de Elena. Sale ella explicando por qué esto pasa, cómo se sale y qué hace exactamente con la gente que acompaña. Lo trabaja con un método propio de tres fases: ver, sostener y recuperar.
VER EL VÍDEO Y MI SIGUIENTE PASOSi después de verlo crees que encaja, ahí mismo puedes reservar una sesión de valoración de 45 minutos con ella.
Esta es una orientación sobre tus respuestas, no una etiqueta definitiva.
Y llevas así. Dijiste .
Lo que te pasa
Tu criterio es bueno y tu equipo lo sabe: lo que pasa por tus manos sale bien. Esa es tu mejor baza.
Revisas. Corriges. Adelantas las respuestas para que todo salga como sabes que tiene que salir. Delegar te cuesta porque lo que está en juego es que salga bien, y hoy eso depende de que pases tú — y muchas veces tienes razón, porque tu equipo ha aprendido a esperar tu criterio. Debajo del control hay miedo al error: a que se escape algo, a que alguien lo vea, a que se note.
El bucle que no habías conectado
Controlarlo todo para que nada se salga de sitio desmotiva a tu equipo. Cuando alguien sabe que lo que haga va a ser revisado, corregido o adelantado, deja de pensar. Hace lo justo y espera tu criterio. Y entonces tú tienes que revisar más, porque efectivamente ya no piensan.
Ya probaste a , y acabaron volviendo a tu mesa. Volvieron porque soltaste las tareas y te quedaste con el miedo a que salieran mal, y ese miedo sigue intacto.
Ya probaste a , y duraste dos semanas. Duró lo que duró, porque el miedo que hay debajo seguía intacto.
Ya probaste a para hacerlo mejor. Volviste con más técnica para delegar y con el mismo miedo a que se escape algo, y ese miedo sigue intacto.
Ya probaste a , y a los tres días de volver estabas igual. Estuviste lejos del trabajo y pendiente igual, porque el miedo que hay debajo se va de viaje contigo.
Todavía no has probado nada con esto, y el miedo que hay debajo sigue intacto.
Lo que te está costando
A ti: no desconectas. Sigues dándole vueltas fuera del horario, y el trabajo entra contigo por la puerta de casa todos los días.
En tu trabajo: eres el cuello de botella. Todo espera a que tú pases, así que todo va al ritmo al que tú puedas mirarlo. No puedes coger una semana sin que se acumule, tu equipo no aprende a decidir, y tú no tienes un hueco para hacer el trabajo por el que de verdad te van a medir.
A dónde se puede llegar
De aquí a .Lo que se puede mover es esto: Soltar cosas sin que se te acelere el pulso, y que eso deje de ser algo que te concedes cuando esté todo perfecto —que nunca lo está— y pase a ser lo normal.
Esto va más allá de «aprender a delegar» como técnica: se trabaja lo de debajo, de donde sale la necesidad de controlar. Y no va de cambiar de trabajo. Tu posición dentro de tu entorno sí la puedes mover.
Y ahora
Lo siguiente es un vídeo de Elena. Sale ella explicando por qué esto pasa, cómo se sale y qué hace exactamente con la gente que acompaña. Lo trabaja con un método propio de tres fases: ver, sostener y recuperar.
VER EL VÍDEO Y MI SIGUIENTE PASOSi después de verlo crees que encaja, ahí mismo puedes reservar una sesión de valoración de 45 minutos con ella.
Esta es una orientación sobre tus respuestas, no una etiqueta definitiva.
Y llevas así. Dijiste .
Lo que te pasa
Tu listón está alto y en parte por eso has llegado donde estás: la gente que trabaja contigo sabe que lo que dices que va a estar, está.
Y también te exiges un nivel que nadie te ha pedido. Equivocarte no lo contemplas. Te haces cargo de más de lo que te toca y luego te juzgas por no llegar a todo. Una escena que probablemente reconozcas: vuelves de un viaje, tienes 200 correos sin leer y una reunión con dirección al día siguiente. Y te los lees todos igualmente. Por lo que van a pensar de ti si no lo has hecho.
El bucle que no habías conectado
Eso no se queda en tu cabeza. Sale de dos maneras: te encierras —no enseñas la parte de ti que dudaría, por miedo a que se note— y te lo llevas a casa, porque un listón que no baja nunca no tiene horario.
Ya probaste a , y acabaron volviendo a tu mesa. Volvieron porque revisar lo repartido te salía más barato que arriesgarte a un fallo con tu nombre encima. El listón siguió donde estaba.
Ya probaste a , y duraste dos semanas. Dos semanas es lo que se aguanta cuando lo que estás sosteniendo es no fallar. El listón siguió donde estaba.
Ya probaste a , que era otra forma de lo mismo: hacerlo mejor para no fallar. El listón siguió donde estaba.
Ya probaste a , y a los tres días de volver estabas igual. El descanso te quitó el cansancio de encima y dejó el listón exactamente donde estaba.
Todavía no has probado nada con esto, y el listón sigue exactamente donde estaba.
Y hay un detalle que suele doler: desde dentro cuesta distinguir si el problema es el sitio donde trabajas o eres tú. Casi nadie llega a este test con esa pregunta resuelta. Elena estuvo más de 20 años pensando que el problema era ella.
Lo que te está costando
A ti: vives con la sensación de que nunca es suficiente. Te tragas la frustración y luego saltas por una tontería, normalmente en casa.
En tu trabajo: dices que sí para no fallar, no pides ayuda para que no se note, y el error que tanto temes se vuelve más caro cuanto más solo lo llevas. Nadie asciende a la persona que parece a punto de romperse, por bien que lo haga todo.
A dónde se puede llegar
De aquí a . Y a algo más raro de explicar y más importante:Lo que se puede mover es algo más raro de explicar y más importante: equivocarte y que no se te caiga el mundo.
Aquí el trabajo es que ese listón deje de estar sostenido por el miedo. Nadie te va a pedir que lo bajes ni que te quieras más. Tu posición dentro de tu entorno sí la puedes mover.
Y ahora
Lo siguiente es un vídeo de Elena. Sale ella explicando por qué esto pasa, cómo se sale y qué hace exactamente con la gente que acompaña. Lo trabaja con un método propio de tres fases: ver, sostener y recuperar.
VER EL VÍDEO Y MI SIGUIENTE PASOSi después de verlo crees que encaja, ahí mismo puedes reservar una sesión de valoración de 45 minutos con ella.
Esta es una orientación sobre tus respuestas, no una etiqueta definitiva.
Y llevas así. Dijiste .
Lo que te pasa
Cumples. Sacas el trabajo adelante y nadie ha tenido que venir a recordártelo nunca. Eso también es un mérito, aunque hoy no te lo parezca.
Lo que pasa es que la faena es la misma de siempre y ha dejado de devolverte algo. Empiezas el día corriendo, lo terminas sin acordarte de qué has hecho, y el fin de semana se te va pensando en el lunes. No te sobra un rato para ti en toda la semana.
Y no hay nada mal en ti. Esto no es falta de ganas ni de carácter.
El bucle que no habías conectado
La falta de tiempo es la excusa con la que te vas aplazando. Es de las pocas que nadie te discute, porque es verdad: no tienes tiempo. Y mientras tanto, cuanto menos rato te das, menos ganas te quedan; y cuantas menos ganas, más cuesta cada cosa y más tiempo se come.
Ya probaste a , y acabaron volviendo a tu mesa. Con la mesa más llena o más vacía, lo que agota es hacer durante meses algo que ya no te dice nada. El reparto es lo de menos.
Ya probaste a , y duraste dos semanas. Con revisión o sin ella, lo que agota es hacer durante meses algo que ya no te dice nada. El método es lo de menos.
Ya probaste a para hacerlo mejor. Volviste sabiendo más y con las mismas ganas que tenías, porque lo que agota es hacer durante meses algo que ya no te dice nada. La técnica es lo de menos.
Ya probaste a . Volviste y a los tres días estabas igual, porque lo que agota es hacer durante meses algo que ya no te dice nada. El horario es lo de menos.
Todavía no has probado nada con esto, y por eso sigue igual: lo que agota es hacer durante meses algo que ya no te dice nada. El horario es lo de menos.
Lo que te está costando
A ti: el cuerpo. Lo que suele pasar en este punto es que el cansancio deja de arreglarse durmiendo, la tensión del trabajo sigue puesta al llegar a casa y el domingo deja de ser domingo.
En tu trabajo: sigues en el mismo sitio haciendo lo mismo, y las decisiones sobre tu carrera las está tomando el calendario. Cuando alguien entra en modo aguantar, deja de pedir, deja de proponer y deja de aparecer en las conversaciones donde se reparte lo bueno. Y ahí lo que cuenta es estar.
A dónde se puede llegar
De aquí a . Y aLo que se puede mover es esto: que el domingo por la tarde vuelva a ser una tarde de domingo.
Esto tampoco va de cambiar de trabajo, aunque también sirve para decidirlo con la cabeza fría en vez de con el hartazgo. Tu posición dentro de tu entorno sí la puedes mover.
Y ahora
Lo siguiente es un vídeo de Elena. Sale ella explicando por qué esto pasa, cómo se sale y qué hace exactamente con la gente que acompaña. Lo trabaja con un método propio de tres fases: ver, sostener y recuperar.
VER EL VÍDEO Y MI SIGUIENTE PASOSi después de verlo crees que encaja, ahí mismo puedes reservar una sesión de valoración de 45 minutos con ella.
Este test no puede valorar lo que necesitas en este momento
Has marcado que estás de baja o en tratamiento por lo que pasa en tu trabajo. Con este cuestionario no puedo valorar tu situación ni saber qué acompañamiento es adecuado para ti.
El coaching tiene un alcance concreto. Mantén como referencia al profesional que te acompaña y consulta con él cualquier duda sobre tu proceso.
Aquí terminamos el test sin pedirte datos de contacto ni llevarte a una llamada comercial.
— Elena
Te voy a ser honesta: esto no es para ti
Lo que yo trabajo es muy concreto: gente que lleva equipos, proyectos o un departamento y que está pagando un precio alto por sostenerlo. Casi todo lo que hacemos pasa por ahí — por cómo lideras, por lo que te comes, por lo que sostienes delante de otros.
Por lo que has marcado, tu situación es distinta, y no te voy a colocar un vídeo largo para algo que no encaja.
Si en algún momento pasas a llevar gente o a responder por un proyecto, vuelve por aquí y hacemos el test otra vez. Y si has llegado hasta aquí es porque algo te ha sonado: eso vale la pena mirarlo con alguien, aunque no sea conmigo.
Cuídate.
— Elena
Te voy a ser honesta: esto no es para ti. Al menos no ahora
Has dicho que el problema es tu jefe o tu empresa, y que lo que hace falta es que cambien ellos.
Puede que tengas toda la razón. Yo he estado en empresas donde el problema era exactamente ese, y nadie tiene por qué convencerte de lo contrario desde una pantalla.
Pero lo que yo hago no cambia a tu jefe. No tengo ninguna herramienta que actúe sobre otra persona. Lo único sobre lo que puedo trabajar contigo es sobre tu parte: qué haces tú con eso, qué sostienes, qué te comes, dónde pones el límite y qué te está costando en salud. Y eso solo funciona si tú quieres mirarlo.
Si en algún momento te sirve mirar esa parte, vuelve y hacemos el test otra vez. Estaré por aquí.
Cuídate.
— Elena
Por lo que has marcado, esto no es lo que necesitas ahora
Y prefiero decírtelo que venderte algo que no te va a servir.
Acompaño a personas que llevan equipos o proyectos, que están pagando un precio alto por sostenerlo, y que están dispuestas a mirar su parte — que suele ser la parte incómoda.
Por tus respuestas, hoy lo que buscas es una herramienta concreta y rápida, algo que lo resuelva sin tener que mirarte nada. Es una petición legítima y hay gente que la atiende muy bien. Yo trabajo de otra manera.
Te dejo igualmente el vídeo, porque ahí se ve de dónde viene esto y por qué la herramienta suele durar poco. Sin agenda y sin llamada: míralo si te apetece, y si más adelante notas que esto se repite, vuelve y hacemos el test otra vez. Estaré por aquí.
VER EL VÍDEOCuídate.
— Elena