Quiz de Elena · Revisión final

Versión revisada del 18 de septiembre de 2026. Puedes recorrer el test y abrir cualquiera de sus ocho salidas desde el modo de revisión. No se guardan ni se envían las respuestas ni los datos que escribas. Este enlace permite revisar la experiencia antes de conectarla a la captación real.

Las ocho salidas posibles del test

Esto va aquí a propósito, antes de que empieces: son todos los resultados a los que se puede llegar. Sin verlos no se puede opinar sobre el test, solo sobre la pantalla que te haya tocado a ti.

Ruta A1 PERFIL 1 · QUIEN RESUELVE LO DE TODOS Mayoría de votos SOLUCIONADOR. Ve: resultado + vídeo + agenda.
Ruta A2 PERFIL 2 · QUIEN NO PUEDE SOLTAR Mayoría CONTROL. Ve: resultado + vídeo + agenda.
Ruta A3 PERFIL 3 · QUIEN NO SE PERDONA UN ERROR Mayoría EXIGENCIA. Ve: resultado + vídeo + agenda.
Ruta A4 PERFIL 4 · QUIEN YA NO TIENE TIEMPO NI GANAS Mayoría DESMOTIVACIÓN. Ve: resultado + vídeo + agenda.
Ruta P DERIVACIÓN Si se marca baja o tratamiento, se muestra la salida de orientación antes de pedir datos. La falta de apoyo de gerencia sigue el recorrido normal. Ve: la pantalla de derivación en cuanto contesta la P4 — y a quien dice que no tiene puesto se le hace la P4 justo después de la P1, así que la ve ahí mismo. Sin vídeo, sin agenda y sin captura.
Ruta F FUERA DE PERFIL Sin responsabilidad o sin trabajo, y sin la opción de baja o tratamiento. Ve: salida honesta nada más contestar la P1 y la P4 que se le hace ahí mismo. Sin vídeo y sin agenda. No se le piden datos.
Ruta X ATRIBUCIÓN EXTERNA Marcó «es mi jefe o mi empresa» y nada más. Ve: salida honesta en cuanto contesta la P9. Sin vídeo, sin agenda y sin captura.
Ruta M NO ES EL MOMENTO 2 o más marcas de falta de disposición (quintas opciones de P5, P7 y P8) y ninguno de los cuatro vetos. Ve: salida honesta con puerta abierta en cuanto contesta la P9. Con vídeo, sin agenda y sin captura.
Versión de revisión · 18 de septiembre de 2026. El modo prueba permite ver las preguntas y todas las salidas. Los datos no se envían ni se guardan.
Elena Martínez

¿Qué te está quemando de verdad en tu trabajo?

9 preguntas, todas de marcar. Sin registrarte para empezar.

Delegar y quedarte tranquilo. Un día libre sin estar pendiente del móvil. Irte de vacaciones sin sentirte culpable. Llegar a casa con algo que dar a los tuyos.

Si eso te suena lejano, sigue leyendo.

Trabajas en un sitio que desgasta. Eso ya lo sabes. Lo que casi nadie se para a mirar es por dónde se le está yendo la energía exactamente: si te has quedado con la parte de todos, si no puedes soltar nada sin repasarlo, si no te perdonas un error, o si hace tiempo que vas sin tiempo y sin ganas.

Son cuatro cosas distintas y se arreglan de forma distinta. Por eso este test.

Al terminar vas a tener:

Soy Elena. Empecé en recepción y llegué a directora de Recursos Humanos de una empresa de casi 200 personas; creé el departamento desde cero y estuve 10 años al frente. Y durante más de 20 años pensé que el problema era yo. No vengo de un cursillo de fin de semana ni te voy a decir que pienses en positivo.

Cuestionario orientativo sobre el trabajo. Si marcas que estás de baja o en tratamiento, te orientamos hacia el apoyo que corresponde y no te pedimos datos.

Este cuestionario es orientativo. No es una evaluación clínica ni un diagnóstico.

Pregunta 1 de 9¿Cuál es tu puesto de responsabilidad hoy?

Pregunta 2 de 2¿En qué punto está la cosa? Elige la frase que más se parezca a lo tuyo.

Pregunta 2 de 9Marca todo lo que te esté pasando ahora mismo. Sin filtrar: esto no lo ve nadie más que tú y yo.

Marca todas las que quieras.

Pregunta 3 de 9¿Desde cuándo estás así?

Pregunta 4 de 9¿En qué punto está la cosa? Elige la frase que más se parezca a lo tuyo.

Pregunta 5 de 9Cuando algo se tuerce en tu trabajo, ¿qué haces tú?

Pregunta 6 de 9El domingo por la tarde, ¿qué frase se te pasa por la cabeza?

Pregunta 7 de 9¿Qué has probado ya para que esto cambie?

Puedes marcar varias opciones. «Nada por ahora» se selecciona sola.

Pregunta 8 de 9Si esto se ordenara, ¿qué es lo primero que querrías recuperar?

Casi todo el que llega hasta aquí apunta hacia afuera: el jefe, el equipo, la empresa, la falta de tiempo. Es normal. Y muchas veces tiene razón.

Señalar fuera no soluciona. Mirar dentro te hace crecer, y te deja tomar decisiones pensando en tu bienestar y no en el enfado del momento.

Lo único que vas a poder mover mañana por la mañana es lo de dentro.

Pregunta 9 de 9¿Qué parte de esto sientes que te toca mejorar a ti? Marca todas las que veas tuyas.

Marca todas las que veas tuyas. Hace falta al menos una.

Ya está. Tu resultado está listo.

Dime dónde te lo mando y lo ves en la pantalla siguiente.

Es tu diagnóstico: lo que has marcado, por qué se te repite y qué se puede mover.

Sin correo. No entras en ninguna lista y no vas a recibir una secuencia de emails.

Te pido el teléfono porque si tu resultado encaja con lo que trabajo, quiero poder escribirte por WhatsApp y verlo contigo con calma. Sin discurso de venta. Y si tu resultado no encaja con lo que hago, no te escribe nadie.

Esta es una página de prueba: no se guarda ni se envía nada. Lo que escribas aquí vive solo en la memoria de tu móvil mientras tengas la página abierta y desaparece en cuanto la recargues o la cierres. No hay base de datos, ni cookies, ni correo, ni CRM, ni nadie al otro lado.

Esta es una orientación sobre tus respuestas, no una etiqueta definitiva.

Y llevas así. Dijiste .

Lo que te pasa

Eres quien resuelve. Cuando algo se tuerce, la gente sabe a quién acudir, y eso te lo has ganado tú a pulso.

Eres quien complace, quien salva y tapa los errores. Llegas a todo y, cuando no llegas, quien se queda mal eres tú. Lo haces para que todo funcione y para ayudar. Pero ¿quién te ayuda a ti? Eso funciona durante un tiempo.

El bucle que no habías conectado

Cuanto más lo das todo, menos hace tu equipo. Es que ya no les hace falta. Se acostumbran a traerte el problema en vez de traerte la solución, dejan de proponer y acaban pidiéndote a ti. Tú te agotas más, ellos se implican menos, y eso te confirma que tienes que seguir tirando tú.

Lo que te está costando

A ti: el trabajo se queda con la mejor parte del día. Lo que suele pasar aquí es que a casa se llega en reserva y la cabeza sigue en la oficina a las once de la noche.

En tu trabajo: lo urgente de otros se come lo importante tuyo, y la agenda se te llena de asuntos que no elegiste. Acabas siendo imprescindible en lo que nadie recuerda al mes siguiente. Un equipo que no decide tampoco crece, y un jefe cuyo equipo no crece no puede crecer él.

A dónde se puede llegar

De aquí a . Y a algo menos épico y más útil: soltar sin que se caiga nada. Que tu equipo haga su parte, que tú dejes de ser el pegamento, y que puedas irte un viernes sin repasar mentalmente todo lo que dejas atrás.

Esto no va de cambiar de trabajo. Tu posición dentro de tu entorno sí la puedes mover.

Y ahora

Lo siguiente es un vídeo de Elena. Sale ella explicando por qué esto pasa, cómo se sale y qué hace exactamente con la gente que acompaña. Lo trabaja con un método propio de tres fases: ver, sostener y recuperar.

VER EL VÍDEO Y MI SIGUIENTE PASO

Si después de verlo crees que encaja, ahí mismo puedes reservar una sesión de valoración de 45 minutos con ella.

Esta es una orientación sobre tus respuestas, no una etiqueta definitiva.

Y llevas así. Dijiste .

Lo que te pasa

Tu criterio es bueno y tu equipo lo sabe: lo que pasa por tus manos sale bien. Esa es tu mejor baza.

Revisas. Corriges. Adelantas las respuestas para que todo salga como sabes que tiene que salir. Delegar te cuesta porque lo que está en juego es que salga bien, y hoy eso depende de que pases tú — y muchas veces tienes razón, porque tu equipo ha aprendido a esperar tu criterio. Debajo del control hay miedo al error: a que se escape algo, a que alguien lo vea, a que se note.

El bucle que no habías conectado

Controlarlo todo para que nada se salga de sitio desmotiva a tu equipo. Cuando alguien sabe que lo que haga va a ser revisado, corregido o adelantado, deja de pensar. Hace lo justo y espera tu criterio. Y entonces tú tienes que revisar más, porque efectivamente ya no piensan.

Lo que te está costando

A ti: no desconectas. Sigues dándole vueltas fuera del horario, y el trabajo entra contigo por la puerta de casa todos los días.

En tu trabajo: eres el cuello de botella. Todo espera a que tú pases, así que todo va al ritmo al que tú puedas mirarlo. No puedes coger una semana sin que se acumule, tu equipo no aprende a decidir, y tú no tienes un hueco para hacer el trabajo por el que de verdad te van a medir.

A dónde se puede llegar

De aquí a . Soltar cosas sin que se te acelere el pulso, y que eso deje de ser algo que te concedes cuando esté todo perfecto —que nunca lo está— y pase a ser lo normal.

Esto va más allá de «aprender a delegar» como técnica: se trabaja lo de debajo, de donde sale la necesidad de controlar. Y no va de cambiar de trabajo. Tu posición dentro de tu entorno sí la puedes mover.

Y ahora

Lo siguiente es un vídeo de Elena. Sale ella explicando por qué esto pasa, cómo se sale y qué hace exactamente con la gente que acompaña. Lo trabaja con un método propio de tres fases: ver, sostener y recuperar.

VER EL VÍDEO Y MI SIGUIENTE PASO

Si después de verlo crees que encaja, ahí mismo puedes reservar una sesión de valoración de 45 minutos con ella.

Esta es una orientación sobre tus respuestas, no una etiqueta definitiva.

Y llevas así. Dijiste .

Lo que te pasa

Tu listón está alto y en parte por eso has llegado donde estás: la gente que trabaja contigo sabe que lo que dices que va a estar, está.

Y también te exiges un nivel que nadie te ha pedido. Equivocarte no lo contemplas. Te haces cargo de más de lo que te toca y luego te juzgas por no llegar a todo. Una escena que probablemente reconozcas: vuelves de un viaje, tienes 200 correos sin leer y una reunión con dirección al día siguiente. Y te los lees todos igualmente. Por lo que van a pensar de ti si no lo has hecho.

El bucle que no habías conectado

Eso no se queda en tu cabeza. Sale de dos maneras: te encierras —no enseñas la parte de ti que dudaría, por miedo a que se note— y te lo llevas a casa, porque un listón que no baja nunca no tiene horario.

Y hay un detalle que suele doler: desde dentro cuesta distinguir si el problema es el sitio donde trabajas o eres tú. Casi nadie llega a este test con esa pregunta resuelta. Elena estuvo más de 20 años pensando que el problema era ella.

Lo que te está costando

A ti: vives con la sensación de que nunca es suficiente. Te tragas la frustración y luego saltas por una tontería, normalmente en casa.

En tu trabajo: dices que sí para no fallar, no pides ayuda para que no se note, y el error que tanto temes se vuelve más caro cuanto más solo lo llevas. Nadie asciende a la persona que parece a punto de romperse, por bien que lo haga todo.

A dónde se puede llegar

De aquí a . Y a algo más raro de explicar y más importante: equivocarte y que no se te caiga el mundo.

Aquí el trabajo es que ese listón deje de estar sostenido por el miedo. Nadie te va a pedir que lo bajes ni que te quieras más. Tu posición dentro de tu entorno sí la puedes mover.

Y ahora

Lo siguiente es un vídeo de Elena. Sale ella explicando por qué esto pasa, cómo se sale y qué hace exactamente con la gente que acompaña. Lo trabaja con un método propio de tres fases: ver, sostener y recuperar.

VER EL VÍDEO Y MI SIGUIENTE PASO

Si después de verlo crees que encaja, ahí mismo puedes reservar una sesión de valoración de 45 minutos con ella.

Esta es una orientación sobre tus respuestas, no una etiqueta definitiva.

Y llevas así. Dijiste .

Lo que te pasa

Cumples. Sacas el trabajo adelante y nadie ha tenido que venir a recordártelo nunca. Eso también es un mérito, aunque hoy no te lo parezca.

Lo que pasa es que la faena es la misma de siempre y ha dejado de devolverte algo. Empiezas el día corriendo, lo terminas sin acordarte de qué has hecho, y el fin de semana se te va pensando en el lunes. No te sobra un rato para ti en toda la semana.

Y no hay nada mal en ti. Esto no es falta de ganas ni de carácter.

El bucle que no habías conectado

La falta de tiempo es la excusa con la que te vas aplazando. Es de las pocas que nadie te discute, porque es verdad: no tienes tiempo. Y mientras tanto, cuanto menos rato te das, menos ganas te quedan; y cuantas menos ganas, más cuesta cada cosa y más tiempo se come.

Lo que te está costando

A ti: el cuerpo. Lo que suele pasar en este punto es que el cansancio deja de arreglarse durmiendo, la tensión del trabajo sigue puesta al llegar a casa y el domingo deja de ser domingo.

En tu trabajo: sigues en el mismo sitio haciendo lo mismo, y las decisiones sobre tu carrera las está tomando el calendario. Cuando alguien entra en modo aguantar, deja de pedir, deja de proponer y deja de aparecer en las conversaciones donde se reparte lo bueno. Y ahí lo que cuenta es estar.

A dónde se puede llegar

De aquí a . Y a que el domingo por la tarde vuelva a ser una tarde de domingo.

Esto tampoco va de cambiar de trabajo, aunque también sirve para decidirlo con la cabeza fría en vez de con el hartazgo. Tu posición dentro de tu entorno sí la puedes mover.

Y ahora

Lo siguiente es un vídeo de Elena. Sale ella explicando por qué esto pasa, cómo se sale y qué hace exactamente con la gente que acompaña. Lo trabaja con un método propio de tres fases: ver, sostener y recuperar.

VER EL VÍDEO Y MI SIGUIENTE PASO

Si después de verlo crees que encaja, ahí mismo puedes reservar una sesión de valoración de 45 minutos con ella.

Este test no puede valorar lo que necesitas en este momento

Has marcado que estás de baja o en tratamiento por lo que pasa en tu trabajo. Con este cuestionario no puedo valorar tu situación ni saber qué acompañamiento es adecuado para ti.

El coaching tiene un alcance concreto. Mantén como referencia al profesional que te acompaña y consulta con él cualquier duda sobre tu proceso.

Aquí terminamos el test sin pedirte datos de contacto ni llevarte a una llamada comercial.

— Elena

Te voy a ser honesta: esto no es para ti

Lo que yo trabajo es muy concreto: gente que lleva equipos, proyectos o un departamento y que está pagando un precio alto por sostenerlo. Casi todo lo que hacemos pasa por ahí — por cómo lideras, por lo que te comes, por lo que sostienes delante de otros.

Por lo que has marcado, tu situación es distinta, y no te voy a colocar un vídeo largo para algo que no encaja.

Si en algún momento pasas a llevar gente o a responder por un proyecto, vuelve por aquí y hacemos el test otra vez. Y si has llegado hasta aquí es porque algo te ha sonado: eso vale la pena mirarlo con alguien, aunque no sea conmigo.

Cuídate.

— Elena

Te voy a ser honesta: esto no es para ti. Al menos no ahora

Has dicho que el problema es tu jefe o tu empresa, y que lo que hace falta es que cambien ellos.

Puede que tengas toda la razón. Yo he estado en empresas donde el problema era exactamente ese, y nadie tiene por qué convencerte de lo contrario desde una pantalla.

Pero lo que yo hago no cambia a tu jefe. No tengo ninguna herramienta que actúe sobre otra persona. Lo único sobre lo que puedo trabajar contigo es sobre tu parte: qué haces tú con eso, qué sostienes, qué te comes, dónde pones el límite y qué te está costando en salud. Y eso solo funciona si tú quieres mirarlo.

Si en algún momento te sirve mirar esa parte, vuelve y hacemos el test otra vez. Estaré por aquí.

Cuídate.

— Elena

Por lo que has marcado, esto no es lo que necesitas ahora

Y prefiero decírtelo que venderte algo que no te va a servir.

Acompaño a personas que llevan equipos o proyectos, que están pagando un precio alto por sostenerlo, y que están dispuestas a mirar su parte — que suele ser la parte incómoda.

Por tus respuestas, hoy lo que buscas es una herramienta concreta y rápida, algo que lo resuelva sin tener que mirarte nada. Es una petición legítima y hay gente que la atiende muy bien. Yo trabajo de otra manera.

Te dejo igualmente el vídeo, porque ahí se ve de dónde viene esto y por qué la herramienta suele durar poco. Sin agenda y sin llamada: míralo si te apetece, y si más adelante notas que esto se repite, vuelve y hacemos el test otra vez. Estaré por aquí.

VER EL VÍDEO

Cuídate.

— Elena